jueves 5 de enero de 2012

Adela Cortina: “ME TEMO QUE LA CRISIS NO HARÁ QUE CAMBIEMOS”

catedratica_Elena_Cortina-Neuroética, neuroeconomía, neuromarketing... ¿Qué quieren de nuestras neuronas?

-Algunos, atribuirles nuestras responsabilidades en esos campos. Otros, más cautos, intentar conocerlas para entender parte de nuestra conducta.

-¿La justicia y la democracia están en el cerebro?

-Existen unos códigos en el cerebro, adquiridos por evolución, que promueven una justicia preocupada por los cercanos, por los que nos pueden devolver los favores; unos códigos que rechazan a los diferentes. Parece que tenemos mucha tarea por delante para poner al cerebro a la altura de una justicia mundial.

-Cerebralmente, ¿somos justos o injustos?

-Por nuestro cerebro, ni una cosa ni otra. Pero lo cierto es que no podemos dejar de ser justos o injustos, que no somos libres para desentendernos de la justicia. Por eso conviene afinar en las elecciones.

-Entonces, de que el buen ciudadano nace... ni hablamos.

-Se hace, sin ninguna duda. Y no sólo el ciudadano, sino la persona. Como decía Kant, sólo por la educación la persona llega a serlo, es lo que la educación le hace ser.

-¿Y cuál debe ser la respuesta de la educación frente a todos estos descubrimientos?

-Tomarlos muy en serio para saber cuándo un alumno tiene una lesión o una insuficiencia, cuándo nos encontramos con respuestas venidas de códigos genéticos que hay que superar, y educar sentimientos y razón estrechamente ligados. Es lo que me permití llamar «razón cordial».

-Pero si la ética también es biología, ¿se podrían crear «personas de bien» en un laboratorio?

-Es biología, pero en parte. La ética es sobre todo cultura. Si fuera sólo biología, no podríamos hablar de personas, ni «de bien» ni «de mal», porque no habría libertad, que es lo que constituye a las personas.

-Pues frente al boom de corrupción sería un chollo fabricar en serie políticos honestos.

-Los políticos tienen en su mano ser honestos o no, y ahí radica la grandeza del ser humano.

-Cuando conozcan bien nuestro cerebro, ¿nos venderán burras muertas por jacos árabes?

-Sólo si dejamos que nos las vendan. Para eso está la ética de la neurociencia, para impedir que el neuromarketing traspase los límites de lo moral.

-Anda la neuroeconomía tratando de comprender el atractivo inconsciente de los productos de lujo, y ha comprobado que entre copas del mismo vino nos sabe mejor la más cara.

-Conocer el funcionamiento del propio cerebro es un medio muy valioso para elegir con mayor libertad. «Conócete a ti mismo» era el viejo aforismo socrático, que sigue valiendo también para elcerebro.

-Astragados de estímulos visuales, mediante fragancias y sonidos nos lanzan el último anzuelo para que consumamos.

-En mi libro «Ética del consumo» (Taurus, 2002) dediqué un capítulo a descubrir las motivaciones del consumo, que tan bien conocen los departamentos de marketing y tan mal los consumidores. La ignorancia es muy mala consejera.

-¿Podremos defendernos o al menos ser conscientes de cómo nos manipulan?

-Por supuesto. Lo propio de las personas no es responder inmediatamente, sino reflexionar sobre sus posibilidades de respuesta, en las que ha de calibrar emociones y razones.

-¿La crisis provocará cambios tangibles en los individuos o las burbujas descerebradas volverán a estallarnos en la cara?

-El rótulo de nuestro seminario de Étnor es en este curso «¿Lecciones aprendidas? Nuevos modelos de crecimiento y nuevas formas de vida». Ojalá aprendiéramos que debe ser así, pero nos tememos que vamos a seguir en lo mismo. De ahí la forma interrogativa.

Adela Cortina, Catedrática de Ética y Filosofía Política. Entrevista de Virgina Ródenas para “ABC”.

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